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viernes, 22 de mayo de 2026

La gran ciudad del conurbano

 Cuando emprendas tu viaje a la gran ciudad, pedí que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias. No temas a los rastreros ni a los yonkis ni al colérico sherif, seres tales jamás hallarás en tu camino, si tu pensar es elevado, si selecta es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo. Ni a los rastreros ni a los yonkis ni al salvaje sherif encontrarás, si no los llevas dentro de tu alma, si no los yergue tu alma ante tuyo.

Pedí que el camino sea largo. Que muchas sean las mañanas de verano en que llegues ver cantidad -¡con qué placer y alegría!- de puertos nunca vistos antes. Detente en los emporios de la pizza y hazte con hermosas muzzarellas, empanadas y fritas, helado y coca y toda suerte de perfumes sensuales, cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas. Ve a muchas ciudades pero ve a la gran ciudad a aprender, a aprender de sus sabios.

Tené siempre a tu pequeño conurbano en tu mente. Llegar allí es tu destino. No es volver, es llegar. Mas no apresures nunca el viaje. Mejor que dure muchos años y atraques, viejo ya, en la isla, enriquecido de cuanto ganaste en el camino sin aguantar a que tu conurbano te enriquezca. El conu te brindó tan hermoso viaje. Sin el no habrías emprendido el camino. Pero no tiene ya nada que darte. Entonces volvé a tu ciudad allá en el conurbano y estallá en mil pedazos en su océano de fuego. 


 


Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.

Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,

entenderás ya qué significan las Itacas.

jueves, 21 de mayo de 2026

Primeros pasos

 No sé de dónde había sacado la idea de que la vida personal del escritor no tiene nada que ver con sus textos. Lo cierto, como todo el mundo sabe, es casi todo lo contrario. Todo es autobiográfico, lo quiéramos o no. Conscientes o inconscientemente. Tenía a mi alrededor abundantes pruebas de esa verdad, aunque prefería ignorarlas, pues, de hecho, la ficción tanto publicada como inédita que me conmovía y satisfacía entonces y ahora era, precisamente, la que resultaba luminosa y sin ninguna duda auténtica porque había sido hallada y elevada, siempre pagando un coste, desde unos niveles más profundos y más compartidos de la vida real que todos vivimos. Detesto pensar que no lo comprendí así, aun cuando fuese de una manera imperfecta. Tal vez el precio del alquiler era demasiado alto.

viernes, 17 de abril de 2026

De por qué Del potro dejó de jugar y qué carajos fue realmente lo que le ocurrió

 Los debilitamientos trágicos: comer cuando no se tiene hambre. Beber cuando no se tiene sed. Moverse cuando se necesita descanso. Copular cuando se carece de amor. ¡Sabiamente nos conduce la naturaleza! Cuando tenemos hambre, al pan. Cuando tenemos sed, al agua. Cuando estamos cansados, al sueño. Cuando estamos llenos de amor, a la mujer. No tomarse la propia vida más en serio que una pieza de Shakespeare! ¡Pero tampoco menos! Dejar que la vida se apodere de uno como en el teatro. El teatro de la vida. ¡Ser el espectador ideal de uno mismo! ¡Estar del todo concentrado y, sin embargo, saber salir luego de los embrollos e intrigas al aire fresco de la noche! ¡Haber vivido lo que no se ha vivido y no haber vivido lo que se ha vivido! ¡Así te purificas de ti mismo! Y tus "propias tragedias" te proporcionan la sonrisa, la sonrisa de la sabiduría. 


 

viernes, 3 de abril de 2026

Adiós humedad

 A las dos de la tarde lloverá y hay goteras en el techo. La humedad se irá. La casa se mojará.  

viernes, 27 de marzo de 2026

Eyectado

 Me gusta cuando viene uno y se sabe de antemano que saldrá hecho mierda, es decir, que se la va a dar de frente contra la pared y se va a hacer bien mierda, recontramierda. Desgracias ajenas. Deshoras. 

Una vez dejé que mi hermanito se haga concha. Estábamos jugando en una plaza. Había llovido. La mayor parte del parque estaba inundado. No había mucho para jugar. Y a mí hermano se le dió por subirse al tobogán. Obviamente, no vio lo que yo si. En el final del viaje había un inmenso charco de agua. No se va a tirar, pensé. Se va a dar cuenta. Pero no. El loco se tiró a toda velocidad hacia abajo. Al llegar al final, fue como si el tobogán mismo -que estaba resbaloso- lo despidiera. Plash. 

Con su culo mojado volvimos a casa. No es que no lo defendí. Sino que le advertí que tuviera cuidado. Inconscientemente. El mundo es peligroso. Hoy mi hermano está más rata que todas las ratas juntas. Por lo tacaño. No te suelta un mango, te las reclama todas. Es decir, no da nada sin nada a cambio. No se volvió prestamista. Pero dejó de arriesgar. De saltar el tobogán. Sabiendo que nos podemos estrellar. Aprendió. 

domingo, 22 de marzo de 2026

Resignaciones completas

 Me resigno a perder a mis amigos, es verdad, ya no encajo con ellos, y mi refugio son mi mujer, mi perra y mi biblioteca, me resigno al crepitar de la amistad que volvía audible el tiempo. Invocando al pasado a la vez que muestra una fría distancia de él. El crepitar de la amistad marca hoy todo un régimen de materialidad que ha desaparecido, una materialidad táctil, perdida para nosotros. Ni hablar de la familia. Ni hablar de la familia, o lo que queda de ella.