Lo vivimos en lo de Chiche con Chirita y Mandi a pura emoción. En un momento estábamos sentados como dejando un lugar para que se siente Luis Oscar. A la tarde Brisa toreaba y Pancho se había ido a acostar.
Darlo vuelta así. A
A la final.
Y punto.
Especie de pseudodélicoinfantoblog dedicado a la memoria de ideas que hayamos sido en un pasado, pues aquí, todo lo contado, o ya ha pasado, o bien se ha inventado, y eso por es que, debe ser, inmediatamente después de leído/escrito, olvidado...
Lo vivimos en lo de Chiche con Chirita y Mandi a pura emoción. En un momento estábamos sentados como dejando un lugar para que se siente Luis Oscar. A la tarde Brisa toreaba y Pancho se había ido a acostar.
Darlo vuelta así. A
A la final.
Y punto.
Lo vivimos en casa de papi. Comimos empanadas. Me encanta cuando se hace el gol y afuera hay una explosión de gol nunca antes vista. Un sufrimiento atrás de otro, alargado. Ganado.
En el comedor del trabajo. Que manera de sufrir, juro que cuando estaba cero dos pensé lo peor, pero la cosa se dio vuelta y todo volvió a nacer, destrozos en la ciudad, delirio de la gente, chichonera hasta el máximo, mañana a dar vuelta la página y seguir, mejor dicho, esperar el rival siguiente.
La noche del apagón podría llamarse, acá todo es frío, allá es calor, playa, lo unico que dejó este partido es el terrible golazo que hizo el tres de ellos, y luego el abrazo fundido con su esposa. Gente bien, de familia. A seguir. Al otro día visita a lo de mami y paseo por el monte chingolo hasta wilde a lo de la negrita, que nos dio plantas.
Este partido fue fácil, no recuerdo donde lo vimos. Eran suplentes. No lo vi, creo. Parece un sueño, sigue el conejo blanco.
No sé si escribir esta especie de crónica como un gracias y hasta luego, que sigan pasando los equipos, que pasen todos los partidos de una vez, que termine el mundial, que no termine nunca, o hacer un breve, brevísimo análisis de lo ocurrido en este encuentro.
Parejo, bravo, duro. Bueno, no me voy a hacer el periodista deportivo, pero esta selección, que locura, algo nunca visto. Uno siempre espera lo peor, pero acá creo que hay que empezar a acostumbrarse a esperar lo mejor. Cuestión de costumbre, cuestión de esperar.
Si esta es la manera de empezar, habría que cerrar acá nomás. Qué manera. Qué forma. Si este es el camino, es como esas historias donde pregonan que se es el camino o que simplemente, burdamente, podría ser este el camino. Si, que este sea, el camino. Con comino por favor, las empanadas, maestro.