No una banda de treintañeros sino una banda de cuarentañeros que parecía que estaban jugando a ser niños de nuevo. Toda la experiencia del mundo puesta al servicio de un público que acompaña.
Y en la bateria, D en la guitarra, yo en el bajo, silencioso, mi hermano Ignatius en la guitarra, mi amada Shirley en la voz. Mi yeyita haciendo los coros. Cantando algún tema en especial. Marcos y Nico esperando su oportunidad. Invitamos amigos músicos. El público oculto en medio de la noche del escenario. Expectante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario