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miércoles, 31 de diciembre de 2025

Los años nuevos

Ni un amigo. Ni un mensaje de ningún compañero de trabajo. Esas ratas que pululaban alrededor de mis miserias y bufonerias. De los familiares solo el recuerdo de haber sido parte de otra vida. Tan lejos. Un trabajo de mierda. Por lo menos un trabajo. Rechazos de las grandes empresas…los grandes sueños…los grandes proyectos...la literatura al fondo del patio…en el piso de arriba, acalorada. La pesadilla del aire acondicionado. Bajo el puente, mientras llueve, una oportunidad de oro para verme a mi mismo: como una abominable perra de las nieves en el fin del mundo, pero escribiendo. Escribiendo poesía en la ciudad de los imbéciles. Escribiendo con Mandarina en las rodillas. Escribiendo hasta que cae la noche y Shirley me pide que me vaya a acostar porque ya es tarde. 

La música que sale de todas las casas a todo lo que da. En todas bailan de manera controlada. Nada pasa. No pasa nada. Nadie habla. Nadie dice nada. Nadie escucha a nadie. Nadie ve nada. Nadie lee nada. 

La madrugada se asoma. La noche cerrando. 

Escribiendo con un estruendo de los mil demonios en mi cabeza. 

Todo lo que me importa no existe más. 

Escribiendo con los mil demonios que han de llevarme al infierno, pero escribiendo.


martes, 30 de diciembre de 2025

lunes, 29 de diciembre de 2025

El estilo del sintoma

 Se cumplió el miedo más temido. Entonces qué. Qué queda. Qué hacer. 

Pensar el arte que hagas como algo después. Como algo para hacer después. Después de satisfacer todas las necesidades básicas habidas y por haber. 

jueves, 25 de diciembre de 2025

Sacá el tigre que hay en vos

 Ahora es la época de lo viral. Pero también de lo políticamente correcto. Todo el mundo tendrá no quince, pero si sus pequeños segundos de fama. Esta hermosa y pintoresca marca de helados debería tener los suyos:



lunes, 22 de diciembre de 2025

Cómo dejar de ser un papafrita?

 Tengo mucha calor, mucha calor y bronca. El ruido me da calor, el ventilador me da calor, el sonido de los autos me dan calor. La humanidad me da calor. La gente que parece tener resuelta su vida y todas sus comodidades me dan calor. El calor me da bronca, la bronca ganas de luchar. Cuerpo a cuerpo. Con quien sea. El calor es violencia. El calor es latinoamérica. Que calor por el amor de dios. Que calor. 

domingo, 21 de diciembre de 2025

El niño que quería saber el tiempo

 A veces me la paso mirando el pronóstico en mi teléfono celular. Facil, cinco o seis veces por día, lo miro. Lo consulto. Lo pispeo. Y la temperatura pocas veces ha cambiado así drásticamente. No ha pasado nunca como en esa película de Franchela en dónde le erran y el tiempo desata una catástrofe. Si hace calor hace calor y si va a seguir haciendo calor va a seguir haciendo calor y si va a hacer más calor va a hacer más calor. Creo que nunca le han errado. Hace rato. Hay un acierto del noventa por ciento, seguramente. Hay confiabilidad. 

Pero a veces los fenómenos ocurren por la madrugada, cuando a nadie le importa el estado del tiempo. Quizás ahí ocurran las sorpresas. Y el tiempo haga sus pequeñas jugarretas. 

Bueno, todo este prolegómeno para contar la vez que vino un amiguito de mi hermano a quedarse a dormir a casa. Se llamaba, se seguirá llamando, Tomas Sánchez, y tenía una peligrosa obsesión con el tiempo. 

A cada rato se acercaba al televisor como si fuera un viejito cascarrabias para preguntar sobre la temperatura. Decía: por favor, me podés decir la temperatura. Y así. Todo el tiempo. 

Al principio lo tomamos a risa pero empezó a hacerlo a cada rato que metían una pausa en el juego que estaban jugando con mi hermano. Como que el niño no podia con su genio, se acercaba a quien esté frente al televisor en ese momento para preguntarle sobre la cuestión. Me podés decir la temperatura por favor. Muy cordialmente. Como si fuera siempre la primera vez que lo preguntaba. Yo le contesté como cuatro veces, mi papá como cinco. Con mi hermano vino acompañado las últimas veces, hambrientos ya, se acercaba la hora de comer. Comimos. Nos bañamos. Nos fuimos a acostar. 

A la noche en vez de refrescar hizo más calor que nunca. Como si el sol hubiese traspasado el hemisferio con todas sus fuerzas. 

A la madrugada Tomás se levantó y entró a la pieza de mis padres. Creo que no alcanzó a hacer la pregunta. Mi mamá lo agarró, le dijo que juntara sus cosas y se lo llevó a la casa.

Cuando despertamos ya no estaba. 

Justicia por los veteranos de todas las batallas!

La cosa no debería haber terminado así como terminó. Deberían ir a recuperarlas esos que se le dan de malos, de barras bravas, de narcotraficantes. O esos que se murieron y no hicieron nada. Pero no, los vivos no, ellos quieren pileta, coca cola, ellos están contentitos con sus vidas de aspirantes a capitalistas. Quieren dinero nomás. Si hubiésemos tenido un mark fisher. Si nuestro papá hubiera peleado un poquitito más contra los dueños del mundo. No tuvimos nuestro Salinger porque no lo tuvimos ni lo vamos a tener. 

Por eso grito: Justicia por las islas! Justicia por el padre! 

Conoces bien, cada guerra, de la vida y del amor también. 

La 7ma guerra mundial de escritorrs

Así como las niñitas en sus deseos de buenas noches pedian por la paz mundial. Así como hay en el país una iniciativa de un mundial de escritores argentinos (tan egocéntricos narcisistas nos hemos vuelto que seguro lo ganará un venezolano). Propongo una guerra mundial de escritores de Venezuela apoyados por escritores de cuba, de irán, de Corea del norte, de Rusia, todos sus aledaños, quien más me falta? China? China no es comunista, por favor, es tiempo que lo entendamos. Bueno, todos esos países contra todos. 

Ufff el mundial

Se viene, se viene otra vez, toda la cantinela. Las fiestas, estas épocas que otra vez nos toca vivir, tienen ese aroma de locura por las calles. Va a haber mucho dinero en juego. Queremos repetirnos? Si, obvio. Queremos hacer obra. Para eso estamos. Para eso vinimos. Ojo, el cachetazo puede ser mortal. Pediremos la cabeza de varios. Y viceversa. Siempre hay alguien nuevo en el charco de Lali Tera Tura. 

Corte a los costados

 Se ha puesto de moda cortarse a los costados. Lo suelen hacer los chicos y ahora se han sumado las chicas, a las que el corte les ha dado un tono masculino que a los chicos les encanta. Los chicos van mucho a la peluquería. Es el mundo del revés. Está todo patas arriba. Los chicos quieren ser chicas, y las chicas, como siempre, quieren ser grandes. Mi mejor amigo se corta el pelo rapado, como si estuviera adentro de una pelicula de skinheads, o como si fuera un monje. Hace años. 

sábado, 20 de diciembre de 2025

Velada

 Dijo Jesús a sus discípulos: velen por mi. Internet da para todo. Nunca entendí por qué a las veladas de boxeo las llamaban así. 

A mi abuelo le molestaba que los relatores de box arruinen la velada. No sé que hubiera pensado de todos estos pibes que sin entrenamiento se suben arriba del ring y se parten la cara con otro. Youtubers, influencers. Lo peor es la gente que va. Y paga la entrada. Y todo el mundo contento. 

Propongo velada de escritores. 

Perfil 39

 Termina el año. Ya no da para más. Por lo menos hubo caja navideña. Recordé la primera vez que llevé cajita a casa. Justo también coincidió con que mi padre traía la suya. Era enorme. Mucho más grande que la mía, claramente. 

lunes, 15 de diciembre de 2025

Hasta la raiz

 Que canción.  Que linda. Es poesía. Potente. Suave. Sube. Baja. Tiene todo. Es una pequeña obra maestra la que ha escrito Natalia. Viva México. Gracias Shirley, por haberla compartido. I love You. 

El patio de Mandarina

 Como no me voy a 

Volver loca

Si me sacaron 

Mi patio

Como no me voy a 

Volver loca

Si no me dejan 

Correr

Como no me voy a 

Volver loca

Si no me dejan hacer 

Lo que más me gusta

Lo que tan rápido 

Había encontrado.

Perfil 38

 No sé si es la etapa del año o que. Cansancio. El grupo recontra dividido, por un lado los que se aferran, por el otro los que no quieren hacer nada. Nadie cede, nadie suelta. Lo poco que tenemos. 

sábado, 6 de diciembre de 2025

Perfil 37

Chimangos. Piden y no dan. Uno responde. Está a la altura. Rinde. Pero no alcanza. No dan. No sé recibe la contraprestación. No se respetan las reglas del juego. La pirámide siempre se cae en efecto cascada, o sea, desde arriba hacia abajo. Acá es al revés. No se corta por lo sano. Y los obreros creemos que trabajamos. Somos nuestros propios amos. Nos hacemos los revolucionarios. Solo queremos ver el mundial que anhelamos otra vez ganar, como si lo jugáramos.  

miércoles, 3 de diciembre de 2025