Seguidores de Cutruli

domingo, 21 de diciembre de 2025

El niño que quería saber el tiempo

 A veces me la paso mirando el pronóstico en mi teléfono celular. Facil, cinco o seis veces por día, lo miro. Lo consulto. Lo pispeo. Y la temperatura pocas veces ha cambiado así drásticamente. No ha pasado nunca como en esa película de Franchela en dónde le erran y el tiempo desata una catástrofe. Si hace calor hace calor y si va a seguir haciendo calor va a seguir haciendo calor y si va a hacer más calor va a hacer más calor. Creo que nunca le han errado. Hace rato. Hay un acierto del noventa por ciento, seguramente. Hay confiabilidad. 

Pero a veces los fenómenos ocurren por la madrugada, cuando a nadie le importa el estado del tiempo. Quizás ahí ocurran las sorpresas. Y el tiempo haga sus pequeñas jugarretas. 

Bueno, todo este prolegómeno para contar la vez que vino un amiguito de mi hermano a quedarse a dormir a casa. Se llamaba, se seguirá llamando, Tomas Sánchez, y tenía una peligrosa obsesión con el tiempo. 

A cada rato se acercaba al televisor como si fuera un viejito cascarrabias para preguntar sobre la temperatura. Decía: por favor, me podés decir la temperatura. Y así. Todo el tiempo. 

Al principio lo tomamos a risa pero empezó a hacerlo a cada rato que metían una pausa en el juego que estaban jugando con mi hermano. Como que el niño no podia con su genio, se acercaba a quien esté frente al televisor en ese momento para preguntarle sobre la cuestión. Me podés decir la temperatura por favor. Muy cordialmente. Como si fuera siempre la primera vez que lo preguntaba. Yo le contesté como cuatro veces, mi papá como cinco. Con mi hermano vino acompañado las últimas veces, hambrientos ya, se acercaba la hora de comer. Comimos. Nos bañamos. Nos fuimos a acostar. 

A la noche en vez de refrescar hizo más calor que nunca. Como si el sol hubiese traspasado el hemisferio con todas sus fuerzas. 

A la madrugada Tomás se levantó y entró a la pieza de mis padres. Creo que no alcanzó a hacer la pregunta. Mi mamá lo agarró, le dijo que juntara sus cosas y se lo llevó a la casa.

Cuando despertamos ya no estaba. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario