Spinoza tuvo una entrevista de trabajo. Fue gracioso porque lo llamó un tipo al que al principio le desconfió. Le dijo: vas a tal lado, preguntás por tal. Spinoza hizo eso y todo salió de maravillas. Dijo listo, el trabajo es mío. Pero empezaron a pasar los días. Y algo raro pasó. El mismo tipo lo volvió a contactar. Le dijo que lo iban a llamar del mismo lugar. Cómo del mismo lugar si ya me llamaron de ese lugar? Será para confirmar? Lo llama un tipo que lo entrevista de nuevo. Se ve que le pasaron una serie de currículums descartes y entre esos estaba el suyo.
Cuestión no lo llamaron más. Porque él era el entrevistador.
Nosotros nos preguntamos cuando, cuando nosotros? Algún día saldrá una entrevista de escritor? Qué diríamos? Ocurrirá? Todo es Dios.
Spinoza se ganó la vida puliendo lentes. Entre sus pertenencias había una cama, algunos libros y ropa. Nada más.
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