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jueves, 6 de marzo de 2025

Me compré un compresor

Comienzo a leer un libro sobre confesiones de escritores y rescato una definición así al pasar que apunté sobre mi vieja libreta:

"Existe una necesidad natural de buscar excitación, pero obviamente todos los traseros que se ven en la ciudad inflaman el impulso sexual en cierto grado...vuelven locos a los adolescentes, ¿no?" Louis Ferdinand Celine.

Será por eso que hay tantos putos? La literatura sin más, está llena de ellos. Como ese seudo filosofo de los canales estos que les decía que hay que ver ahí en la internet, que solo quería coger. Varoncitos sensibilizados con el lápiz en la mano, chupando el capuchón de la lapicera. Pero, déjense de joder. Algo que estaba reservado a las niñas en la infancia. Literatura. Obviamente hay varoncitos picarones, que se aprovechan de las colegialas y las universitarias y pican como la gata Flora. También creen ver en la holgazanería de los libros y el papeleo un oficio que les premie la vagancia. Por ejemplo, yo estoy en el paro, desempleado y me gustaría ser traductor. Mandar a las editoriales mis traducciones. El tema está en encontrar a quien traducir. Clásicos no. Es cupo lleno.

Me voy a jugar con los chicos al fútbol cinco. Hace demasiada calor. En el medio le hago unos mandados a mi abuela. Le compro la rozubastatina. Le pago los impuestos. Compro un cachito de queso. Llego a la canchita. Shirley me acompaña. Los chicos usan una ropa apretada que hace que sus carnes estén firmes. El partido es una sarta de pelotazos sin destino y la pelota casi que no está en mitad de cancha. Una sola explicación: hay un olor nauseabundo de uno que se anda cagando a más no poder: Yo. Pero claro, no digo nada. Permanezco en el pedo silencioso. Apestoso y solo. En una el negro Alan dice: che, hay un olor a mierda ahí en el medio de la cancha. El que se esté cagando salga. Nadie dice nada.

Al final de partido entre los elongues y la tomada de agua y la recaudación, Martín charla con su primo y le dice:

Viste July el rusito, llevó la novia a lo del padre y le dijo al viejo, viste pa, al final no era puto. 

Al final en lo de la abuela manguereamos a los perros, la Brisa se comió un pichoncito. Luego vemos el programa de Guido comiendo queso. Lo queremos tanto a Guido, con esa cara tan de Guido que tiene. Lo siento como un nieto más, dice mi abuela, él da tanto a la gente, para mi es uno de ustedes.  

Bueno, yeya, a ver si se encarga el Guido un poco para estos lados de acá. 




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