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jueves, 27 de febrero de 2025

Caminando en el mar

 Extrañando a mis amigos me puse a escribir esta bitácora de bozz laiiiieeer. 

Dónde estarán, habrán comprado algun librin? perros salvajes!!!

les cuento que estoy leyendo una locura por día. Ayer cuatro libros, tres de poesía. Hoy uno, qué pasó. Nada, el miedo, volví a la búsqueda laboral. Mañana volverá a leer más. Estoy en el paro!

Se me viene a la cabeza una chica trans de Santa Teresita: Matias Alí. En un momento estaban en el piso promocionando sus espectáculos. Y las versiones de los temas que se reversionan? Cat people!

Spinoza: Hombres y mujeres luchan por su esclavitud como si se tratara de su libertad. 

Mi abuelo me había dado un consejo antes de morir: hagan lo que quieran, si quieren salir desnudos a la calle, salgan, pero vayan, vayan, vayan!!! y dejenme de romper las pelotas!!! que bastante llena las tengo!!!

Entonces salí, salimos desnudos al barrio. Y se me paró la verga. Entonces caminé desnudo por el barrio con la verga parada camino a la intendencia.  

Debo seguir un camino tan retorcido? debo arrastrarme todo derrotado, todo tirado? No, claro que no, por supuesto que no.

Entro de parado a la intendencia montado sobre mi caballo. 

Soy el rey de la literatura de mi ciudad!



El red point es una forma de vida

 Ahora que renuncié al trabajo del atolladero, véase Diario de un oficinista, empecé a fumar cigarrillos rubios. Un paquete, dos por día al principio, ahora lo multipliqué a cuatro. El paquete me dura una semana y tengo que ir a la estación de servicio. Allí me atiende una señora con olor a chicle. No digo que esté bien fumar como un escuerzo. Pensé en armármelos, así con papelillos, un poco de yerba y una caja de box. También empecé a corregir una novelita de ciencia ficción que tenía encajonada, science fiction, saiens fiction. 

Se llama Un hombre huevo. Trata sobre un hombre que es un huevo. En un planeta lejano. Ya no se tiene sexo. Son todos medios raros. Juegan a un juego que es parecido al voley pero a la pelota la agarrás en vez de pegarle de una con un golpe seco. Y hay campeonatos de ese deporte, que podría llamarse badmington, pero no. 

Una mañana comprando plantas se encuentra el hombre huevo con un antigüo amiguito que ahora es escritor de ciencia ficción que escribe sobre la vida en la tierra de un hombre que acaba de renunciar a su trabajo y ahora se dedica a fumar cigarrillos cada vez en mayor cantidad y a jugar un voley medio rara.

Cuando el amigo le pregunta para qué, este le contesta: para exagerar nomás. Y laburar? y ahí queda la novela. Y qué vas a hacer? y ahí queda la novela. 

martes, 18 de febrero de 2025

Santa Teresa X

 Volver a la rutina. 

Qué es viajar. 

No me gusta la palabra terminal. 

Debería llamarse empezal. Empezar con sal. Tampoco. Debería llamarse comensal. Comer con sal. Bueno, no tanta. La hipertensión. Pero si. Mucho mejor. 

Gracias.

lunes, 17 de febrero de 2025

Santa Teresa IX

 Caminamos por la costa, por las calles, desde la ciudad hasta Costa del Este. Un océano de gente. No sé cuántos kilómetros habremos hecho pero fueron muchos. Me dolían los pies. Hablamos con gente que tenía perritos. Una señora que tenía una pequinés. Antes con un muchacho que tenía dos murcielaguitos. Una de ella no veía bien. 

Lugar hermoso uno que se llamaba El viejo y el mar. Me pareció ver en una de las mesas al tipo que le había dicho a mi mamá: te clavo la sombrilla? En la época en la que sonaba esa canción. Y mi santa madre lo mandó a la puta que lo parió. Atendido por un tipo parecido a Axl Roose que se acercó a saludarnos. A mi primo Joni, fan de él, lo bloquee por pedirme dinero. Lo raro es que soñé con el y lo abrazaba llorando. 

A la final compré el librin de Woody. Shirley compró libros para niños. 

Un hombre parecido a Vargas Llosa, con esa sonrisa tan de actor, nos indicó el camino. Caminamos y caminamos y caminamos. Shirley se hizo un tatoo de una libélula. Y luego salvó a una nenita que se había agarrado el dedito como un matambre con el hilo de su tabla de barrenar. 

A la tarde fuimos a la peatonal, que todavía no era peatonal, el cielo se nubló, compramos unos sanguchitos de miga, volvimos al hotel, nos pusimos a ver una peliculita linda de Rodrigo Moreno y se desató la tormenta. 

Dedico este texto a mis amigos de este blog. 

domingo, 16 de febrero de 2025

viernes, 14 de febrero de 2025

Santa Teresa VII

 A la tarde me agarró como una tristeza porque estamos tan cerca de volver. Y alegría a la vez por ver de nuevo a Mandarina, nuestra perrita. 

Shirley me contó que hubo ofrendas humanas en la estatua de Yemayá, la diosa del mar.

En fin, a la mañana desayunamos, Shirley llamándome la atención  por hacer chistes a los vecinos resacosos de anoche. Ayer había querido preguntarle a Papo por el hotel Apolo. Su respuesta fue: Lugubre. 

Salimos a caminar para Mar del Tuyú. La verdad que nos encanta. Tuc de Lawrence Durell, Antimemoria de Malraux traducido por Pezzoni (creo que este es el que no había nombrado, o el primero que había comprado, o ninguno de los dos, puesto que el libro que creo que me falta es el diccionario coreano que lo devolví porque no iba a entender ni jota), el libro este que es un clásico en Inglaterra de Tom Jones, el Felding, en Inglés, ideal para traducirlo y ser el capón de ese libro. Los dos compilados de los italianos. Uno que me llamó la atención llamado Las flores del bien. Y otro que decia: Aprenda a hablar portugués en diez día. Ninguno de estos trajimos. Por el peso creo o por la lluvia que parecía venirse. La otra librería del librin de Woody había cerrado. Y descubrimos otra más adelante. Pero estaba cerrada también. 

Paramos en el parador de la playa. Una vista impresionante. Día de los enamorados. Todo pipí cucú. Comilona. Cafecito. A la vuelta a caminar y a fotografiarnos. No paramos de hacerlo la verdad. Nos encanta. Bueno, Shirley hizo el curso, esa sabe de luz, de enfoque. A veces le saco buenas fotografías. Pero es por mi alma de cineasta. Volvimos por la playa. Directo al hotel. Amor. Siesta. Una película. Y salir de nuevo. 

Fuimos al ruki rikon. Muy acogedor. Lo que parecía de afuera. Un lugar secreto. Le pregunté a la chica: es nuevo, no? Si, esta temporada. 

Chirota se compró una Maya. O malla. Me quedé con ganas del libro de Sabo y el de Saer. No sé por qué pienso que me los voy a comprar. Están carísimos. Tampoco fui del señor. Le tenía ganas a uno de Petros Markaris. O volver al puestito de diarios de Nervus para comprar la gran cantidad de librines que había de Hening Mankell. Que maestro. Volvimos al hotel y Papo se iba en una motito con su mujer y su hijita. 

Primera impresión de Shirley al leer a Pynchon: me recuerda a Chase. 

Ahí está, Raymond Chandler. Ese era el librito que me faltaba nombrar, creo. Traducido por Aira. 

Por ver una película. Mañana vamos a las termas si dios quiere. Que vacaciones!

Santa Teresa VI

 Mi cumpleaños. Nunca me gustó. De chico una vez invité a todo a mis compañeritos, pero lo hicimos por Diciembre. Y no vino nadie. Entonces me quedó el trauma. 

Pero con Shirley es distinto. Ella hace que me guste. Tan hermosa, tan maravillosa. Tan jugo tang bailando tango. Fuimos a la playita, muy difícil barrenar estos días la verdad. O he perdido el toque quizás. Almorzamos, tomamos la merienda en café Martinez, re lindo. Dos por uno. 

Luego fuimos a caminar. Hemos caminado mucho en estas vacaciones. Se nos ocurren las mejores ideas caminando. En un puestito de diario, el segundo que visualizo en nuestra estancia en la ciudad, un diariero parecido a Nervustrack, con la gorrita, me dijo: 

-Donde queda el colectivo me vas a preguntar.

Me terminé llevando un libro de Micho Kaku, en honor a Leo Cingolani, mi hermano del Chaco, quien me lo recomendó y siempre lo había buscado en vano. También compré en lo de las señoras un librin de Borges, Los conjurados. El último que escribió. Shirley después se compró uno de Inés Garland ahí. Convencida.

Antes fuimos a como se llama este lugar, el Jagüel, un paseo comercial en medio de un bosque. Un tipo con su hijo nos tomaron una fotografía abajo de un pulpo. Divertido. Nos tomamos un helado. 

A la vuelta había joda en el hotel. Pero volvimos a salir. Compramos en una librería una selección de poemas realizada por Roberta Iannamico. Y uno que vi por la contratapa de Patricia Highsmith, traducido por Debora Vazquez y Matias Serra Bradford. 

Vimos la película Harta de mi misma. Espectacular. Narcisista. Como tiene que serlo todo buen cine. Ah, sí, fui de mi librero favorito y me traje a Pynchon, de nuevo, a ver si lo leo y a Kurzio Malaparte. 

jueves, 13 de febrero de 2025

Santa teresa V

En memoria de Graciela Repún

Este día fuimos a Tuyú otra vez y compramos unos librines:

-Di Benedetto

-Macedonio

-Martin Amis

-Saul Bellow

-Julio Verne

-Erich From

-uno que me estoy olvidando, quizás sea el más importante.

-una antología de Sabato

 Almorzamos en Vitrus. Compré una antología de escritores. 

Volvimos por la playa. 

A la noche me puse un poco de mal humor porque se venía mi cumpleaños. Saltamos al otro día. 

miércoles, 12 de febrero de 2025

Santa Teresa IV

 A veces los mejores días pasan y no es necesario contarlo. 

Estuvo nublado. A la tarde salió el sol.

Fuimos a Mar del Tuyú. Compré unos librines. Por qué hago eso? 

En fin, días fantásticos. 

lunes, 10 de febrero de 2025

Santa Teresa III

 Le pregunté a un diariero si había algún diario local. Todos fundidos con la pandemia, ya venían fundidos de antes igual. Busqué luego en internet y al parecer hay varios pero digitales. La moda de hoy. 

A propósito, hoy el mar estuvo muy picado. Tanto a la mañana como a la tarde. Las olas venían en diagonal. Era muy difícil barrenar, por no decir imposible. A la mañana era tal el viento que parecía que la arena buscaba traspasarnos. Almorzamos en un lugar bastante amistoso. La moza nos recomendó algo acorde a nosotros. Una señora comía sendas porciones de pizza al costado. Comimos y bebimos bien. 

En una Shirley me dice: viste lo que decía la viejita? -enarcando sus cejas de arriba a abajo- Qué viejita? -le respondo. La abejita. Un meme de una abeja que levantaba las cejas de forma graciosa. Nos reímos. 

Luego volvimos por el mar. Continué leyendo Al límite. Como pude. Empecé a hacer síntoma de nuevo con la alergia. 

Volvimos al hotel. Papo me dijo: qué haces que no estás en el mar. 

Ya en el mar, esta vez sin cosas, solo las chancletas y mis anteojos, nos dedicamos a estar en una parte que parecía una pequeña pileta. Se podía estar tranquilos sin ser interrumpidos ni molestados por unas olas malditas. Aburrido de eso, me animé a ir un poco a donde estaban estas. Me dieron miedo y me volví. Había una crecida. Los que nos guardaron las cosas estaban unos metros más en la arena. 

A la tarde nos acicalamos. Yo tomé dos loratadina. Nos tomamos un helado, luego fuimos hasta el cinema. A ver si había alguna peliculita linda. Pero la que había era muy tarde. Una chica misteriosa. Una chica ideal. Una mujer que todo hombre quisiera tener. Una mujer perfecta. Las luces de neón mostraban una chica con los ojos en blanco. Y la peli era producida por la Warner. No me acuerdo el nombre exacto de la película. Algún día. 

Preguntamos precios en distintas rotiserías, a ver si era más barato, pero ante la negativa de estas a dejarnos comer en el lugar. Habiendo tantas mesas, nos fuimos. Encontramos un lugar donde nos hicieron pagar antes por seguridad. La chica nos contó que una vez le habían dormido setenta mil pesos unos comensales. Cenados y piñones, caminamos. Entramos en nuestra querida galería. La vieja que comía pizza al lado de nosotros pasó entre la ropa. Compré de nuevo librines en lo del señor, esta vez uno de Soriano, viejo amigo. Y un montón de revistas cuya leyenda era: ANTES DE LOS WATCHMEN. Pienso en los libros de Badiou. En los libros de Saborido. Saer. Por qué Saer? 

Ya tarde en la noche, mientras me dispongo a preparar esta pequeña bitácora, Shirley me comenta el caso en Mar del Tuyú de una ofrenda con restos humanos cerca de no sé dónde. Un viento fuerte comenzó a levantarse. Dicen que mañana refresca. La temperatura baja ocho grados  

Bueno. Como le dijo Roger a Rick en Arma Mortal 4 antes de la pelea contra Jet Li: Habrá que averiguarlo. 

domingo, 9 de febrero de 2025

Santa Teresa II

 Las noches pueden llevarnos a exagerar todo. Por eso la parsimonia de las mañanas. La búsqueda de la forma. 

Nos levantamos temprano. Fuimos a desayunar. Té, tostadas con manteca y mermelada, medialunas -justo hoy, luna llena- y café con leche, Gustavito con los suyos pidieron doble desayuno. Nos dijeron que iban a ir al parque acuático y que no iban a tocar hasta el mes que viene. Aunque esto último en realidad fue un chiste, puesto que tocan la semana que viene. Ayer en La Lucila. 

Donde nos contaron una historia interesante de Gñonos. Esos duendes irlandeses que si no les das lo que quieren te hacen desaparecer todo. Al parecer hubo una comunidad de ellos en el lugar. Dice que fueron Gustavito y su banda y pidieron el fin de la gloria eterna. No puede ser que la pegamos con un tema y somos famosos para toda la vida. Pensá en el nene este de Talleres, que dice re loco Aguante Taiereeeeeee. Pobre nene, va a ser el nene ese toda su vida. 

Interesante tema el de repetirse, el de copiarse, el de repetir a otros, el de copiar a otros. Estaba pispiando esta mañana un librin de Byung Chul Han llamado Shanzai que habla sobre el tema de la falsificación como un arte. Un arte del que no hay que hacerse tanto problema. Mil veces he dicho que los mejores temas musicales son temas "copiados", como por ejemplo Amor francés de Los del Fuego, la banda de Sandro, Hung up de la Madona, Personal Jesus, de Marilyn Manson, este de David Bowie que viene de Los Beatles, ah si, Let´s Dance. Prófugos de Cerati, que tiene el estribillo de Rebel Rebel. Y cerremos ahí. Mecanismos de ilusión. 

Calmados de la euforia de la eternidad, nos fuimos a la playa. Nos metimos al mar. Me considero un estupendo barrenador, que es cuando se agarra la ola y se viene hasta la orilla junto con ella como si vinieras volando. Hay que esperar que la misma caiga y en ese momento exacto, justo en ese momento que es un segundo, o dos, caer con ella encima. 

A la vuelta volvimos a comer, donde fuimos a un lugar donde el tipo nos dijo: agarrá lo que más bronca tengas y dale a eso. Volvimos al hotel, perdón, al hostel, dormimos siesta. Nos levantamos, volvimos a irnos a la playa pero sin las cosas. Caminamos hasta buen tramo donde comienza la otra playa, Mar del Tuyú. Y nos volvimos. 

Le dije a Papo que nos íbamos para El Jagüel, pero en realidad no fuimos al Jagüel. No sé que le voy a decir cuando lo vea. 

Pensé en escribir en la computadora como un beatnik desesperado. Ahora que queríamos ver la pelicula Queer del tío Billy Burroughs. Oh Kurt Cobain, ilumínanos. Oh fantasmales Pixies, toquen una vez más. Donde está Tom Waits? Thomas Pynchon? En el café donde fuimos a la tarde me puse a buscar un blog que copio donde leí algo interesante del autor:

https://joseluisibanezsalas.blogspot.com/2017/10/leer-pynchon-no-es-cualquier-cosa.html

Precisamente un comentario, que dice: Creo que ahí está precisamente la clave para entrar en Pynchon: el humor. Una vez que renuncié a comprender todo y me abrí a su humor y al disfrute de su escritura (hay pocos escritores capaces de una narración tan poética, humorística e inteligente) entendí por qué tiene esa estatura colosal en la literatura estadounidense de los últimos 50 años.

Lo mismo va para el Ulises, para el Tristram Shandy, para el Quijote.

Caminamos unas cuadras más al salir y entramos en una galería. Compramos un montón de libros a precios fantásticos, entre ellos Al límite de Pynchon, cuyo primer capítulo leí mientras toda la gente se agolpaba para ver los caídos del Samba.

Cenamos algo rapidito y volvimos al hotel. Quedamos otra vez debiendo el agua, ahora 100 pesos. 

Shirley hace que todo esto funcione y avance. Hacemos el amor en todas sus formas. 


sábado, 8 de febrero de 2025

Santa Teresa I

Nuestro segundo viaje a Santa Teresita, hicimos otro hace dos años, se lo debo todo a Shirley, quien lo organizó poniéndose la camiseta del matrimonio, ya que yo trabajo desde hace meses en lo que llamo "mi novelaza" y prácticamente necesitaba descansar, respirar otro aire. 

No paré de recordar cosas de mi pasado. No me acuerdo si mi papá ayudaba a mi mamá a preparar la ropa. No recuerdo en qué andaba mi hermano, hoy preocupado porque se había peleado con su chica, me cortó el pelo y me regaló una remera para mi cumpleaños que se acerca. Estuve como absorto, gracias Shirley. 

Salimos al mediodía del sábado. Me desesperé cuando no encontré los libros de mis amigos. Me gusta sacarme una foto con el mar y sus libros para decirles a mis amigos que somos poco en este mar de literatura.  

Nos llevó un tipo que nos recomendó mi madre. La otra vez nos llevó un tipo medio pasado de rosca. Es gente que tiene una camioneta y la usa para trabajar. Según Shirley le quiso tirar los perros a mi madre. Paramos dos veces en dos estaciones de servicio y en la segunda compramos unas papitas y un jugo. 

Pensé un montón de cosas para escribirlas pero no me acuerdo de nada, o peor, cuando me pongo a escribirlas me las olvido completamente. Como que las escribo con la mente y ya. 

El viaje se hizo corto porque hablamos y no paramos. El tipo había viajado a Ushuaia, a Bariloche un viaje relámpago con su padre, estaba peleado a muerte con la madre. También había viajado a Francia, que no nos la recomendó y a Egipto, que si. Resaltó la historia de un pasajero mejicano que trabajaba en estados unidos, Fénix, Arizona y se había enamorado de una chica de Santa Teresita.

Reservamos en un hostal, bastante cómodo y hogareño. Como es la primera noche no sabemos si mañana nos faltará algo, pero es casi seguro que no. El muchacho que nos atendió se parece a Papo el rapero, tal vez sea el hermano. Nos recomendó ir al Jagüel. Lugar que ya habíamos ido la anterior vez para el día de los enamorados y casi nos arrancan la cabeza con los precios. Nos dijo que le pagáramos luego de ir a la playa. Fuimos a la playa, después a la peatonal, que todavía no era peatonal. Caminamos por el mar. Nos refrescamos. Nos tomamos un helado. 

Volvimos, pagamos. Entramos a la pieza, la número 15 e hicimos el amor. Pero luego de pagar hubo una sorpresa. De la nada apareció un tipo que dijo ser Gustavito. 

Salimos a la peatonal, comimos una hamburguesa, unas papas, unas gaseosas, nos tomamos un helado. Refrescó pero cuando volvimos a la habitación hacía calor. Así que Shirley me mandó a pedir agua fría y fui a pedirla en el momento en el cual estaba escribiendo esto. Nos dio el agua un señor pero no nos la cobró porque no tenía cambio. 

Pero nos pasó lo más raro que creo que capaz nos pase en estas vacaciones. Gustavito dijo ser el cantante de una banda llamada Los tulipanes. Cosa que yo no había usado al momento de la copulación postplaya. Cosa que siempre me da miedo. 

En fin, fuimos con Gustavito y su banda en una combi blanca a un lugar llamado La Lucila. Feria americana, padre con sus hijos tirando a pichón, kermes. Hasta que de un escenario improvisado Gustavito apareció con su banda y cantó una canción que yo no sabía que sabía:

TOMATE UN VINO Y OLVIDATE.

El resto es historia.