Le instalé a mi yeyita Chiche la aplicacion del mercado del pago en su teléfono celular, le inyecté desde mi voluminosa cuenta bancaria (soy uno de esos nuevos ricos que han surgido en el continente, producto de la creación de naves intergalácticas) grandes cantidades de dólares para que se divierta y mi abuela puso todo en un fondo de inversion y no gastó nada. La vieja me cagó. Cuestion que el fondo creció. Cuestión que cuando todos pensábamos que iba a morir la vieja se hizo humo, es decir que desapareció de la faz de la tierra. Qué como lo supe? Una noche, en plena desesperación de herencia, este mensaje de ella me llegó:
Mijito. Entré a esa oficinita tuya en la que siempre estabas con todos tus libritos, con intenciones de ir a saludarte, agarré una de las llaves y me metí en una de tus naves. Acá estoy en otro planeta de los más Chiche. No sé cómo volver.
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