No me quiero enterar a quien van a elegir. No quiero que nadie me cuente. Voy a tratar de apagar todo. De no hablar con nadie. Y así con todos los eventos mundiales que nos llaman la atención y nos organizan la agenda, las conversaciones, los encomios entre seres queridos como lo son los compañeritos del trabajo. Ah no, toma tu dinero y andá a tu casa, reza el axioma del mundo actual. Tus amigos no son tus compañeros del trabajo. No sean imbéciles. Como no lo eran en la escuela los compañeros del colegio.
Me imagino a los cardenales como en la película de Nanni Moretti buscando la chimenea. Che, sabes donde podrá estar la cosa esa? Que cosa? la chimenea, sortreta. No, no tengo ni la menor idea, compadre. Es larga y despide ese humo blanco. Ah si, está en el cuartucho del tercer piso en la habitación dos mil seiscientos sesenta y seis.
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