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miércoles, 30 de abril de 2025

Hacía mucho que no me costaba tanto ponerle un título a algo

 Cómo me gusta la estación de Remedios de Escalada, ahí en el tren Roca. Es una de las estaciones que le gustaba a mi querido profe Juan. Los días de sol peronistas. Esa paz que se emana de ella. Estuve pocas veces.

Era un domingo y jugábamos contra Talleres de escalada. Mi mamá se dispuso a sacar la camioneta kangoo para llevarme y desde atrás un coche casi se la lleva puesta. Bajó un tipo gordo pelilargo enrulado. Yo lo había visto en la esquina de lo de lucas campos. A veces pasaban todos juntos tomando cerveza rumbo a la famosa canchita de la escuela diez. Siempre estaba con la barrita que se juntaba ahí. La barra de vatteone que jamás se animó a tomar el poder de la banda del defensa. Llevaba puestos unos anteojos negros. Puteó a mi mamá. Mi mamá contestó. El tipo siguió puteando. Hasta que salió mi papá. No le dijo ni te vas ni raja de acá sino que lo retuvo y le sacó las llaves del coche. Manejar así a tu edad, vos sos un inconsciente, le dijo. Vino la policía y se lo llevaron. 

Yo tenía mi partido y ese día fui en tren a escalada. Quizás sea una mentira decir que en realidad fue en Varela y me llevaron igual pese al percance. Si tengo que recordar cada partido en cancha de ellos podría armar un libro. Con defensa fui creo que dos veces y con bera solo una. Era hermoso jugar en el estadio. Creo que fue la única cancha grande de estadio en la cual jugué. 4 a 1 el día que tiré por arriba del travesaño un penal que podía haber empatado el partido. En la contra de ese gol nos hicieron el tercero que nos liquidó. Recuerdo que antes de patearlo miré para la tribuna y vi como los chicos de las otras categorías festejaban entusiasmados. 2 a 0 el día en el que peleábamos el campeonato por primera vez. 4 a 0 abajo contra bera el día en el que uru dio la mejor charla técnica de entretiempo que recibí en toda mi carrera. 

Cuestión que todo eso pasó como el tipo pelilargo pasó todo el día en la comisaría hasta que se le pasó el pedo, la rosca, el estar dado vuelta. Le sacaron el auto, el registro. A la noche vino a casa con su novia y su mamá. Salió mi papá. Yo atrás. El hijo del comisario. 

Mi papá logró que le devolvieran el registro. El tipo dijo: lo que pasa es que yo flashié. Pidió perdón. Se redimió. Se saludaron y nunca más volvieron a pasar por la cuadra, nunca más volvieron a joder. 

Dice Charly en el escorpión: brindemos por el carácter. 


martes, 29 de abril de 2025

Teatro de operaciones

 Hoy no trabajo. Mañana tampoco. Hoy soy estudiante. Viajo en el tren al un lugar al que me gusta llamar campus, por más que no pertenezca a Norteamérica. La facultad es mi teatro, mi ensayo, doy el asiento a las señoras de tren, escucho música, todo es una fiesta. Papeles, pantallas, sabiduría, conocimiento, información. Distinguir. 

Dijo Averroes: los días que no leí en mi vida fueron dos: el día en que me casé y el dia del nacimiento de mi hijo. 

lunes, 28 de abril de 2025

Perfil 5

 Me llamaron la atención, por fin, lo estaba esperando tanto, reconocieron mi existencia, yo, el pasante, era temprano a la mañana. Las señoras nerviosas que me explican todo sabes, se habían acostumbrado a mi parsimonia, a mi ansiedad. Ellas tan nerviosas. Pero don Flavio, mi gerente, no. Vino otra gerente a hablarme, una tal Gabi y empezó y empezó y empezó. Y yo le seguí el juego. Y don Flavio desde su pecera intergaláctica de agente 86 me gritó: che, hacé eso, contabiliza aquello. Cuando ni él sabia lo que yo tenía que hacer. Me acerqué a ver que es lo que quería realmente y me dijo, que no me distraiga esta con sus huracanes, sus abducciones. Si, don Flavio, dije. Y volví a mirar mi máquina absorto como si mirara una instalación de Duchamp. Al rato volví a ir a la pecera a preguntar algo. Y me dijo, no es con vos, es que todo esto es mucha presión. Estoy solo contra el mundo. Siento que me quieren bajar todos. Cosas del poder que no entendí. 

Un señor llamado Juan que me cayó muy bien me leyó mi carta astral y me llevó a conocer a los otros (así como en Lost o como en la bodega de The Office) para darme varias revistas y un libro sobre el poder, que arranca: dedicado a mis enemigos. 

Después apareció un sujeto que supuestamente viene a ayudar acá. Un tan nico. Una especie de lobo solitario como en algún momento pensé que iba a hacer yo con mis monitos los monotributistas, ivi, mi primo, una chica que el me recomendó, el inefable gabo, pero hablamos de esa falta de ética de los contadores sobre ellos. El único que me queda es ivi y prácticamente le doy aliento, gratis. No me gusta eso. Nos medimos un poco la verga, me dijo: vos como administrador sos un chanta, acá con las cuentas estás en las vísceras, sabes que, yo trabajo a la hora que quiero, cuando quiero y acá, sabes, ni vengo.  

En fin, con don Flavio trabajamos juntos, es lo que más me gusta hacer. Y llegamos a una conclusión sobre la cuenta que estábamos analizando: esto no da ni de putas. 

viernes, 25 de abril de 2025

Quejicas

Mi novia me dice: deja de quejarte, quejica. Mi madre solía decirme: solo por hoy, no te quejes. Mi hermano compuso una canción cuya letra decia: espero que te calmes, te calmes. Hubo un caso de un vecino que se drogaba y era otro. Salía por el barrio a hacerle cosas a la gente del barrio. Un día cruzó el límite cuando apuñaló al verdulero. Entonces no vino solo la patrulla, sino el comando, los atraparon. Conversando con mi yeya novela, té y galletitas de por medio, me dijo: sabes que le hubiera dicho yo a ese chico? Le hubiera dicho, cálmate, cálmate calmate, calmate. 

El tren se demora más de lo habitual. La gente empieza a conversar sobre lo sucedido. La gente conversa quejándose. Se enerva. Yo me quejo por dentro. E enojo. Me enervo. Me enfurezco. Después estallo. Implosiono. De repente hay algo que nos une y nos damos cuenta. No es este el germen de toda revolución? Me pregunto cuál lectura podrá ayudarme. Veo a alguien leyendo La insoportable levedad del ser, de Kundera. Atrás quedan los egos individuales, los mil diplomas, los malisiosos estados que propugnan las redes allá en la casa, cuando la gente está lo más pancha posible anhelando vidas que les vende vaya a saber quién, vidas que jamás en la reputa vida van a tener. El tren se frena sin motivo alguno, la gente empieza a hablar entre sí, otros vociferan: no puede ser, Dios. Así, con mayúsculas, porque él tiene la culpa de todo esto. El nos puso acá, en este momento, con esta gente y no en otro lado, en otra circunstancia. El tren arranca. Vuelve a parar. Ahora en una zona de arboledas y monte, también podría aventurarse algún pantano. La gente se vuelve a quejar. Dejamos atrás las cosas que podemos volver a dejar ir. Otra estación. El tren vuelve a arrancar. Se vuelve a detener. La gente de vuelve a quejar. 

Fotos viejas

 Me encanta saber que se reúne gente que se conoce hace añares. Compañeros de colegio, hermanas franciscanas, trabajadores jubilados, jubiladas, me encanta saber también que se reúnen los pequeños que acaban de salir de la secundaria. Algunos con un prominente crecimiento de su panza, al contrario del de su cabello, donde se les empieza a ver una frente amplia como metáfora de toda la información que están recibiendo que hizo que en realidad su frente creciera de tamaño porque ya no les está entrando el cerebro. 

Todos los días saludo efusivamente al Buba, al que no le digo así sino Javi, tal es su nombre. Buba era uno de los mejores amigos del barrio de mi primo Rabanito. Le decían así por el personaje de Forest. Buba trabaja de Ferroviario. No sé cómo habrá hecho para entrar. Tal vez por su padre.  Me acuerdo cuando jugaban a la pelota en la calle. Los dos árboles del Lobo, que un día mandó a pasear a toda su familia para instalar otra más joven, hacían de arcos. Eran dos árboles gruesos que cuando la pelota pegaba sonaban fuerte. Un día estábamos pateando como locos y no le podíamos hacer un gol a Rabanito. Creo que le estábamos pateando Buba y yo. Y Rabanito nos tapaba todo. En una llega uno desconocido que lo agarra distraído y patea y le hace el gol. Resultó ser un tal Topo e inmediatamente comencé a verlo con el grupo de amigos, como que a partir de ahí se hicieron amigos. El topo me dijo en el casamiento de la hermana de Rabanito. El día que le robé el vino al ladrón de Roberto, el veterinario. Estabamos haciendo la fila para que nos sirvan alguna comida. Dice que Fito y Calamaro hablaron mucho sobre la canción no se puede vivir del amor, me dijo de repente el topo, para crear conversación. Y Fito le dijo: tenéis que sacarla que va a ser un éxito. Y así fue. El Topo andaba noviando con la Gaby hasta que un día desapareció. Fue como su gran amor. 

Llego al tren, saludo a Javi. Le dije que lo vi a Rabanito en el colectivo, profesión que heredó de mi tío el Búho. Javi no me presta mucha atención, está mirando una noticia de la terrible exigencia que tienen los motorman japoneses para llegar a horario en los tren bala. Me cuenta que uno aceleró porque no llegaba y entonces se pasó de rosca. Resultado: más de cien personas muertas y más de quinientas heridas. Que horrible noticia con la que te desayunás, le digo. Los gajes del oficio, me dice. 

jueves, 24 de abril de 2025

Los hermanos box

Hubo un tiempo en el cual creí que lo mío era ser boxeador. Era leyenda en lo del viejo Andrich la pelea del cabezal donde un tal Santi le había volado el suyo al que era el profesor del vatteone, un tal Rodrigo, un fanfarrón de aquellos. Yo no sabía que el tal Santi era el hermano de Manolo, mi buen amigo de la primaria, mi amigo del campo. Recuerdo que cuando nos saludábamos con manu nos decíamos: saludo del campo. Habían crecido con esa leyenda del hermano mayor quienes me la contaron, mientras estrenábamos los martes y viernes en lo de don Dionisios Andrich, Dario y Titi. A Titi lo cruzo seguido por la estación, Titi trabaja de noche, tiene tres niños, una vez me tiró la data en su trabajo pero no pude ir, siempre hay buena onda, también con Dario, a quien hace bañarse que no veo, creo que la última vez fue que trajo una pizza a lo de papá. Bueno, una vez se complotaron para fajar a uno que me la había dado. El pibe era un petiso morocho que había sacado la credencial para boxear profesionalmente, la licencia. Entrenaba conmigo en lo de Ernesto y se la pasaba haciendo abdominales. En la ronda de guanteo me tocó primero a mi contra el. La pelea fue buena hasta que me metió un cross a la sien derecha y quedé medio turulato, casi al borde del tambaleo. Ahí cambié y le tocó a Titi y luego a Dario, quien le dio el golpe seco en la boca del estómago, dejando sin aire al boxeador. Aprecié la venganza pero mi instinto animal me hizo ir por más, en mi casa, guanteando con mi hermano. El se aprovechaba de que era chico y podía pegarnos sin control, así que en un descuido le hice lo mismo que me había hecho el boxeador. El más fuerte contra el más débil. Me arrepentí en el acto. A partir de ese momento dejé el boxeo. Le pedí las disculpas correspondientes a mi hermano. 
Recuerdo que a la casa de Manu fuimos una sola vez con Soto y el Paragua. Recuerdo que Manu tenía caballos, mesa de ping pong, cuatriciclos y un ring de boxeo. Claro, su hermano era el tal Santi. Recuerdo que en chiste nos pusimos a boxear con el Paragua. Nos dimos duro. Pero en una vinieron los perros a chumbarnos fuerte y paramos. Los perros no querían que peleáramos. 

domingo, 20 de abril de 2025

Perfil 4

 Semana rara, donde quizás otra vez me hicieron pagar un pequeño derecho de piso al no dejarme ordenar los papeles. Quizás fue un para eso no estás pibe. Pero para qué entonces. Hubo un día en el cual me estresé un poco. Por no poder sostener la ficción. Qué más pasó. No me estoy acordando. Ah si, se está buscando uno más para el "área". A veces veo las cosas, la ficción dentro, y quisiera actuar, pero el miedo del período a prueba me retrotrae a mi trauma: no hagas una de más porque sino te sacan. A veces esa de más es la que gana el partido. Futbolero como estoy, me gustaría, bueno, nada. Seguir jugando. 

sábado, 19 de abril de 2025

Alasdair Gray

 Siempre quise ser un fanático de la ciencia ficción. Pero algo siempre me expulsó. Como me pasó con el anime. Vi de niño dragón bol  pero de grande no pude. Probé con naruto, uan pis, incluso con las películas del estudio gibli, con ese viejito encantador que es Yazao Miyazaki, pero no hubo caso. El entusiasmo es algo que habría que analizar. Creo que pasa lo mismo con la masturbación y el sexo. Aunque fuentes cercanas me dicen que es exactamente lo contrario. A medida que se avanza, se pone mas intensa la cosa. Habrá temas a los que le ponemos entusiasmo duradero. Y otro que no, que ni siquiera nos dejan entrar. 

Recuerdo un tío bukowskiano que contaba que cuando arrancó con sus primeros pajones en el baño, escuchó de boca de su padre: a ver si dejás de golpear la puerta.  

viernes, 18 de abril de 2025

El látigo con sangre entra

 Hoy viernes santo saqué a hacer pis a Mandi y me lo crucé al viejo Hugo. Hugo es un señor con quien hablo de quiniela. Venía con su señora, a la que saludé respetuosamente y enseguida empezamos a hablar de sus muchachos: Edu e Iván. La señora siguió de largo. A Iván lo veo seguido en el tren pero no lo saludo, sé que estudió la misma carrera que yo, siendo más joven se recibió primero, trabaja en puerto madero y Edu estudió traductorado y no entendí bien en que andaba ni tampoco tanto me importa. Ambos siguen viviendo en la casa en la que nacieron, como yo. Ambos tienen trabajo, buen pasar. Y aquí se abre el portal a la breve historia que quiero contar. De chico jugábamos al fútbol en la calle, que aun era de tierra. Y tanto Edu como Iván jugaban con nosotros, y con mi hermano. Me acuerdo que un vecino no recomendable me dijo: así que ahora estás en el equipo de las Barbis? Había otros chicos en tal equipo. Un chico que se llamaba Jere, cuya familia se fue a Córdoba luego del suicidio del cholo, su abuelo, que dijo un día que Yiyo estaba con sus herramientas y una se le cayó a un pozo: lo material se recupera, o no. Jere quería ser astronauta. Jair, un chico que según mi mamá tenía nombre judío, cuyo padre era taxista y cuya madre y hermana eran muy pegadas, aunque esto quizás lo esté inventando. Bruno, que le tenía miedo al uniforme de nuestro papá, que vivía con su hermana, una chica rubia muy bonita que se fue del barrio ni bien creció, su padre que era un hombre gordito de aspecto serio con bigotes, y su madre que de un día para el otro apareció en silla de ruedas y después murió. Y alguno otro más que me estoy olvidando. Mi hermano debe recordarlos mejor. 

En fin, decía, el método del padre de Edu e Ivan, para que los chicos entraran después de jugar, al horario que él disponía, era infalible y letal: salía con un látigo blanco en la mano, un látigo con una cola peluda en la punta. Y los chicos inmediatamente sabían lo que tenían que hacer. Nos dejaban a nosotros, quienes presentíamos lo peor. En este barrio crecimos. Como si fuéramos personas que vivían en el lejano oeste. O en la Habana vieja. O en el Méjico precolombino. Como si fuéramos personajes de Juan Rulfo. Me gustaría saber que fue del látigo ese. Algún día lo voy a averigüar. 

Elogio del olvido

 Salimos a caminar, quería escribir algo que se me pasó por la cabeza, pero no logro recordarlo. Condenado a la repetición de los días hermosos a tu lado. 

Fichines y olor a pedo

El último recuerdo que tengo de mi tía Claudia es tirada en la cama de mi yeya Chiche, su suegra, el día de lo de Cromañón, apenada, vociferando: no puede ser, no puede ser, qué tragedia. Como si fuera una pelicula de terror. Ella y mi tío Oscarcito se separaron al año que siguió y unos meses después de eso, mi mamá nos llevó a mi y a mi hermano a visitar a mi tía y a Nico, que se habían quedado en la casa. Nico era nuestro primo de un pueblito llamado Brandsen. Un pueblito que nos parecía lejano, en todo sentido. Como si todo llegara con otra frecuencia. Mi mamá se metió a charlar con su cuñada y nosotros fuimos a la pieza con Nico a jugar. Nico ese día tenía una terrible compostura en la panza y despedía un olor a pedo terrible. Al que nos acostumbramos con el correr de la tarde. El juego que jugábamos era en un sega o family que Nico tenía, que solo sabía, seguramente producto de la práctica, jugar él solo. Por lo que nos empezó a hacer papilla. A veces el olor se intensificaba y nos llamaba un poco la atención que todo se acompasaba a cómo nos iba ganando en el juego. Uno de esos juegos que se jugaba con una palanca, como los que todavía hay en los juegos donde van los niños de la costa atlántica. Juegos que comenzaron siendo para adolescentes. Mi papá era un experto en el pinball por ejemplo, ese juego en el cual tenías que evitar que la pelotita entrara en la zona que cubrías con dos palanquitas que presionabas con dos botones que calzaban para ambos brazos. En fin, Nico nos estaba pegando tal paseo que en una mi hermano empezó a cantar al compás de la musiquita del juego: este juego cucaracha, este juego es una garcha. Y Nico se reía mientras nos ganaba y pedorreaba como loco. Gargantúa y tantaruel un poroto. En una su madre, nuestra tía, o ex tía, le dijo, ya pasado bastante el rato: Nico, dejá de cagarte!!! mientras tiraba raid por toda la pieza. El olor era extraño, inolvidable, recordable. Como a cloaca. Nos lleva a toda nuestra infancia. 

Lo recordé porque hoy es el cumpleaños y él fue el último en salir del grupo familiar en guasap luego de todo el quilombo que desencadenó la ruptura de la poca familia que quedaba de ese árbol genealógico. 

jueves, 17 de abril de 2025

Temas de la bolsa

 Me pregunto que es lo que sube y que es lo que festejan los operarios de la bolsa allá en buolstrit, cómo hacen para subir el dólar, bajarlo. Oferta y demanda solamente? me pregunto por qué están tan metidos en ese mundo, y lo peor, por qué la gente lo avala. Por qué no nos dejamos de hinchar un poco las pelotas. Conozco la historia del reemplazo del patrón oro por el patrón dólar. Estudié en una facultad en la que supuestamente tendría que haber aprendido eso. No me acuerdo de nada. Debe ser por eso. Si tuviéramos un Francis Scott Fizgerald, entre nos, nos diría: "El dinero ha aniquilado más almas que el hierro cuerpos". Pero no. Acá no nos preocupamos por el dinero ni por lo que le hace el mismo a los chicos. Como es el caso de la droga por ejemplo. De solo pensarlo me dan ganas de llorar. Si hasta tenemos canciones, poetas, poetuvchos, poelotudos que alaban todo eso y le hacen un altar. Porque hay un negocio importante detrás. Un negocio en el cual nadie se mete. Conocemos la historia de la pandemia y sus efectos. No voy a hacerme el moralista con el tema. No entendí lo que pasó. Hace años que no entiendo nada lo que está pasando. Debe haber mucha gente a la que también le pasa lo mismo. 

lunes, 14 de abril de 2025

Perfil 3

 La tercer semana tuvo sus condimentos. Los primeros días no me los suelo acordar. Vi a un periodista que había escrito el único libro sobre Bielsa que leí. Deambulé por un Excel del demonio que apenas entendí. El jueves viajé lo más bien a la ida pese al paro, y a la vuelta como si volviera por el recorrido del infierno. Compré un librin de Hunter Tompson. Hola señor thomson. Y el viernes fue una especie de heavy metal. Me llevaron a conocer donde se hacen los cosos. Conocí a los otros, como en Lost. Echaron a una chica, la segunda, que me resultaba difícil saludar, no se daba vuelta enseguida, también es de la agencia. Me felicitaron por una organización que mostré con los postings. Comí fideos, arroz. Arroz. Fideos. Intentamos seguir con la universidad. Cansadisimos. Como si se nos friera el cerebro. El dinero  como la Dulcinea, no aparece. Traje algunos diarios pero ni siquiera los leí. No fuimos a ver a yeya. Si a la cabra. Eso es otra cosa igual. Me imagino escritor. Pero no periodista. No sé escribir. 

domingo, 13 de abril de 2025

Wilbur Smith

 Este es un autor que me encanta. Lo empecé a leer en la época en la que era el arquero de la real sociedad de ficio Varela. Vivía en mi querida villa y por las tardes, luego de los estrenos, me iba a la biblioteca, a la librería Viceversa, a buscar aventuras literarias. Vaya si las encontré. No quiero alargarla. 

La historia se llama Algo así como el periodismo contra la política en la época de la edad media, donde todo el mundo sabe, amén de Sallenave y Castello Dubrá, nada pasó. El periodista y el político debaten el tema hasta altas horas de la noche, así arranca la novela, hasta que cada vez se acercan más entre sí y en un momento se dan un piquito. Al otro día todo el mundo estalla en comentarios, repercusiones, toda la bola. Y la historia se puntúa, se centra en un jovencito lector aspirante a bibliotecario que acompaña a su tío a buscar un repuesto a la capital de esa ciudad. Que bien podría ser Roma, Atenas o Constantinopla. Llegan al lugar y el tipo sale, les da el repuesto. Entonces ellos, que viven en una especie de pueblo parecido al mío, llegan, encajan el repuesto, prueban el coche y este no anda. Vuelven a ir, el tipo les dice que no tiene arreglo. Al final me compré un problema dice el tío sobre el final de la película. Entonces el joven protagonista bibliófilo estudia en la universidad frente a la compu como una fiera. Se quema las pestañas buscando la solución al coche de su tío. Cuando cree que lo consiguió y está listo para probarlo, le va a decir a su tío pero este cae internado. Y muere. Los hijos venden el auto. Fin. 

Novelas como esta a veces no renuevan nuestra fe. A veces no son garantía de felicidad. A veces si. Ha sido dicho, caso cerrado. 

jueves, 10 de abril de 2025

Entender o entenderás

Nora Roberts, Sydney Sheldon, Danielle Stille, ese que es historiador y hace libros históricos novelados, esos grandes ventas, más vendidos, best seles de acá a corea, como no nos damos cuenta de que tendríamos que imitarlos.

Paso por la peatonal y un loco grita repetidamente como dándome la razón:

No entienden

No entienden

No entienden

No atienden

No entienden

No entiendenem

Fin del cuento.


Una amistad académica

 Fue increíble, desde que empecé a leer me quedé casi ciego y sin olfato. Como que esos dos músculos se me atrofiaron. 

Me peleé con mi amigo académico porque me dijo para ir a un evento a laburar, le dijo a su encargada, todo listo y no fui. Es esto justo? Tal vez la relación estaba desgastada. Tal vez no debió haber salido de aula. Tal vez mi abuela no tendría que haber cogido con mi abuelo. Bueno, todo eso hablamos con la amiga en común que tenemos. Todo por mensaje de guasap. Porque de juntarnos ni hablar. Somos cyborgs. Me cuenta que está enamorada. En el pelotudeo. Amor de adolescente diría la canción. Pero cuál canción? Ringstone. Ojalá fueras un autor al que hago referencia para decir: no se puede seguir en el mundo académico sino es para el pelotudeo. Les pedí a los dos que me devuelvan todos los libros que les di en todos estos años. Claro, no me tomaron en serio, porque de los libros, ni rastro. 

No nos da risa la muerte

 Pero habría que trabajar toda una vida para poder intentarlo. Al final las heridas dañarán, o sanarán. Diablos. Satanás. Mueres en cada quien que haces reír. Por qué los hombres tan serios se hacen los estúpidos? Por qué las mujeres se peinan con gomina? Por qué le ponemos a nuestras mascotas la perfumina? 

Mandame un pedo en audio, para escuchar la voz de ese culito que tanto amo.

Culito: prrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrruuuuuuu

lunes, 7 de abril de 2025

Perfil 2

 Llegué todas las mañanas a tiempo, saludé a todo el mundo. Hay que hacer buena letra. A veces intenté llegar temprano para saludar menos gente. Salir más tarde para lo mismo. Me traje el diario. Shirley me destrozó uno, muy bien hecho. Porque los otros ni los leí. Tendríamos que ponerle que la perra para que haga sus necesidades ahí, ahora que hace dos días que nos mea la cama a pesar de que la sacamos tres, cuatro, cinco veces por día. Ni bien toca el pito del horario de salida todo el mundo raja. No hay horas extras. Salvo para los gerentes, quienes parecen competir por quien pasa más tiempo acobachado. Todas las mañanas les llevan los veinte diarios para que lean. Me los imagino acumulando y acumulando en sus casas. Y sus mujeres cagándolos a pedos por ello. A veces suelen pararse para ir a la pecera de otros y son como colegiales en un secundario. Los empleados se dan cuenta. Trato de saludarlos a todos. De pasar lo más desapercibido posible. Hago que trabajo todo el tiempo, como todo el mundo. Le pregunto a veces, está gente tiene el poder, sin embargo. Pero qué poder si el que lo tiene es el rengo? Pero quien es el rengo? Hay una señora que los tiene agarrados a todos de los huevos, porque sabe hacer algo que no sabe  nadie, pero es tan empleada que es de esas que se quema y queja, pero hace, como cada uno de nosotros. Suele decir: bueno, me voy a la cucha. Y el chico que pensé que me iba a comer con papas le avisa siempre que está cerca de su hora, y resultó ser muy parecido a mi primo Antonio. Alguien que saluda a todo el mundo por su nombre, hace su trabajo con algo de flaca y se va. Tuve algunos llamados de ex trabajos. Uno de amenaza y otro de extrañada. Otro de propuesta. A ninguno di mucha importancia. Creo que solamente los últimos dos pueden ser los únicos dos llamados válidos, lógicamente hablando, que te pueden suceder. Ambos son correctos. Ambos dicen las dos caras de la misma moneda. Ambos podrían recontratarte, contratarte. Ser gris, opaco, pareciera ser la clave en este nuevo antro. De no ser porque al final de la semana el hombre se acercó a una que ni lo saluda para decirle: che que le podemos dar a este? Señalandome a mi. Y la señora le dijo: si, pero que me quieren dar usted a mi. Cuidando su quintita, su culito. Mucho de eso, cuidar la parcelita. Sin embargo, comí con la prole todos los días. Parecen gente buena, todas lo son en el trabajo. 

miércoles, 2 de abril de 2025

La educación de las plantas

 Sé que tal vez no sea tan importante, pero el otro día, hace varios días, hicimos el amor con mi novio. Y fue hermoso. 

 Hablé con él de cosas importantes también.

 Busqué trabajo en la línea de call Center. Me interesa que sea remoto.

 Hace tres años no trabajo. Y a veces me siento muy mal con la mirada del otro. Me da vergüenza darme el gusto de dormir hasta tarde, o todo el día. A veces quiero dormir todo el día. Tenía mucho miedo de trabajar, pero ahora también quiero y deseo sentirme bien conmigo misma, sentirme superada.  

 Mi NOVIO estuvo un mes sin trabajo y ahora comenzó uno nuevo en una empresa de diarios.

 Estoy contenta por él, su antiguo trabajo estaba lleno de gente malintencionada.

 Cada día soy más yo, y a veces eso me asusta.

 Mandarina. Llegó para que volviera a sentir el amor más hermoso de todos.

 Tuve un gato y murió de una forma muy repentina. Envenenado. Intentaron revivirlo, pero llegamos tarde. Estábamos corriendo por las calles de noche. Yo no podía correr más. Llevaba  a mi Munchito en brazos y el gemía y gemía. Fue desgarrador. Fue horrible. Una experiencia de lo más dolorosa.

 Mi vida cambió ese día. Ese gato era todo, todo para mí. Y para mi pareja.

 Mi pareja y yo lo enterramos esa misma noche, y el después plantó en su tierra unas lavandas. Yo lo dejé con una abrigo mío. Para mí fue muy fuerte ver el cuerpo inerte de mi amor rendido para siempre en ese agujero que hicimos llorando de noche. Quizás si nos quedábamos llorando sobre esa tierra no iba a hacer falta una pala para hacer un pozo.

 Al día siguiente mi pareja fue a trabajar y yo me quedé como un fantasma en la casa. Lo juro que ese día era un fantasma. Me puse a pintar y a hacer gatos de porcelana fría. Hice un gato azul. 

 Mi amiga llegó y abrió las cortinas. Yo no me había dado cuenta de la oscuridad en la que estaba.

 Por eso cuando Mandarina tocó nuestra puerta fue difícil para mí dejarla entrar. Mi corazón estaba muy hecho mierda. Sin embargo ella estuvo siempre. Esperándome. Y ahora la amo muchísimo. Es mi hija. Mi bebita. El amor de mis días. La amo profundamente. Y estoy dispuesta a perderla con tal de tenerla a mi lado hasta su último suspiro. Lo estamos. 




Serie italiana

 Estábamos afuera de la María Mater, eterna clínica de vuestra ciudad, esperando vaya a saber qué noticia de algún familiar que había caído en una que siempre parecía jodida. Me arrepiento un poco de no haber ido cuando lo de la abuela. No sé cuanto estuvo ahí ni cuantas fueron las velas que había afuera por ella. Estoy seguro que fueron muchas, y bien merecidas. Por el acompañamiento que seguí a través de mi padre y mi tía que me contaban. Como si un fan hubiera estado atento de igual forma al estado de salud de Sandro, o del papa, o de Leopoldo María Panero. Yo era fan de mi abuela.

Su forma de estar adentro de su casa, tan parsimoniosa. Tan puertas adentro. Entraban las vecinas. Venía el huevero, que había seguido el oficio de sus padres, no como los de Mora, a los que la abuela aludía, que habían abandonado la estación de servicio. Repetición. Me parecía magistral la manera en que mi abuela lavaba los platos, sin desperdiciar agua, con paciencia. Usando el detergente que ya tenía en un recipiente verde, en el cual mojaba la esponja. Dejaba correr apenas la canilla, mojaba el traste, cerraba la canilla, y le daba. Y así con todo. Utensilios y vasos. El jardín, cuantas veces agarró la bolsa para ayudarme a juntar el pasto que yo cortaba con la mano, o el ficus que cortaba con la tijera que le había dado mi mamá. Ese me lo dio tu mamá, me decía. A veces yo entraba e iba loco hacia atrás de la casa a trabajar el jardín, sin que ella me lo pidiera. Al rato sabía que me iba a buscar y me iba a encontrar ahí. Sos loco, me decía. Mientras traía la bolsa para que juntáramos todo. Volvía a su silla después de todo eso y decía: me cansé. Yo era chico, no tenía mucho que hacer, faltaba al gimnasio y me quedaba hasta tarde, digo doce, una de la noche, porque los tíos bukowskianos se quedaban dándole al alpiste, y ahí estaba yo acompañando a la abuela con pavas y pavas de mate tras mate. Ella me los daba riéndose, no sé si de las veces que me levantaba para ir al baño, como diciéndome, para que tengas y guardes. Como extraño esos mates. Siempre que hablo de una abuela tengo presente los celos de la otra y me digo, que estará haciendo, ahora que estos días extraños perfilados la tengo un poco abandonada. Esas llamadas por la noche se dejan ver, no deberíamos caer en la tentación de hacerlas, pero las hacemos, son importantes, importantísimas. En las llamadas telefónicas se juegan nuestras carreras de escritores. Quien no sepa esto, perdido entre las modas del guasap, el feis, el intangram, el tic toc, está perdido. 

Pindapoy, pindapoy, a la escuela contento hoy voy. 

Tengo que confesar que una noche fui a intentar ver a la abuela, pero no había nadie. Todos se habían ido a sus casas vaya a saber si a dormir, o a esperar, porque la clínica no permitía horarios de visita nocturnos. No fue que me iba a ir también, que un chistido escuché de un auto. Era mi tío. Me metí al coche de mi tío. Hacía frío. Escuchaba este tema en una radio perdida, siempre me llamó la atención quién pone esos temas en esas radios, imagino que ahora lo harán con un reproductor donde tienen las horas contadas, inclusive las de propaganda. Se van a dormir y vuelven todos al otro día, supongo. ¿Pero y si se cortara la luz? El tema que escuchamos con mi tío lo copio y me despido, que cada noche tenga cada quien una estrella que le haga compañía:

No puede haber

¿Dónde la encontraría?

Otra mujer igual que tú

No puede haber, desgracia semejante

Desgracias semejantes, otra mujer

Otra mujer, desgracia semejante

Igual que tú


Con iguales emociones

Con las expresiones que

En otra sonrisa no vería yo


Con esa mirada atenta a mi indiferencia

Cuando me salía de la situación

Con la misma fantasía

La capacidad de aguantar

El ritmo despiadado, no, de mi mal humor, nerah-ohuo


Otra no puede haber

Si no existe, me la inventaré

Parece claro que

Aún estoy envenenado de ti

Es la cosa más evidente


Y me faltan cada noche

Todas tus manías aunque

Más enormes eran sin las mías


Y me faltan tus miradas

Por que sé que están allí

Donde yo las puse, apasionadas

Justo sobre ti, nerah-ohuo (vaya a saber qué significará esto o si han traducido cualquier cosa)


Parece claro

Otra no puede haber

Si no existe, me la inventaré

Parece claro que

Aún estoy envenenado de ti


Es la cosa más preocupante

Evidentemente preocupante

No, otra mujer, no creo.

Te amo Shirley Narcisa.    

Comentario

 Le entrego una nota al muchacho que me hizo entrar en la página de mi club querido de toda la vida, porque no puedo subirla con mi usuario. Se dieron cuenta que soy malísimo y me cancelaron, me dije, preocupado, haciéndome el Deivid Foster Wallas. Pero no, la cosa fue que hubo problemas con el hosting de la página. Entonces si no puedo subir yo no puede subir nadie. 

Le mandé la nota por las dudas, pero no, la nota no está subida, ni creo que se suba. A esta altura. El torneo sigue, empiezan a aparecer nuevas competencias, cosas que se me escapan. 

Me pongo a chusmear las cinco, seis páginas que hay dando vueltas de la misma gente para la que yo "trabajo", y en una de ellas dicen, muy envalentonados, que van llegando los primeros hinchas del equipo, allá en el Uruguay.

Un comentario dice, sardónico: y no esperen muchos más.