La tercer semana tuvo sus condimentos. Los primeros días no me los suelo acordar. Vi a un periodista que había escrito el único libro sobre Bielsa que leí. Deambulé por un Excel del demonio que apenas entendí. El jueves viajé lo más bien a la ida pese al paro, y a la vuelta como si volviera por el recorrido del infierno. Compré un librin de Hunter Tompson. Hola señor thomson. Y el viernes fue una especie de heavy metal. Me llevaron a conocer donde se hacen los cosos. Conocí a los otros, como en Lost. Echaron a una chica, la segunda, que me resultaba difícil saludar, no se daba vuelta enseguida, también es de la agencia. Me felicitaron por una organización que mostré con los postings. Comí fideos, arroz. Arroz. Fideos. Intentamos seguir con la universidad. Cansadisimos. Como si se nos friera el cerebro. El dinero como la Dulcinea, no aparece. Traje algunos diarios pero ni siquiera los leí. No fuimos a ver a yeya. Si a la cabra. Eso es otra cosa igual. Me imagino escritor. Pero no periodista. No sé escribir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario