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miércoles, 2 de abril de 2025

La educación de las plantas

 Sé que tal vez no sea tan importante, pero el otro día, hace varios días, hicimos el amor con mi novio. Y fue hermoso. 

 Hablé con él de cosas importantes también.

 Busqué trabajo en la línea de call Center. Me interesa que sea remoto.

 Hace tres años no trabajo. Y a veces me siento muy mal con la mirada del otro. Me da vergüenza darme el gusto de dormir hasta tarde, o todo el día. A veces quiero dormir todo el día. Tenía mucho miedo de trabajar, pero ahora también quiero y deseo sentirme bien conmigo misma, sentirme superada.  

 Mi NOVIO estuvo un mes sin trabajo y ahora comenzó uno nuevo en una empresa de diarios.

 Estoy contenta por él, su antiguo trabajo estaba lleno de gente malintencionada.

 Cada día soy más yo, y a veces eso me asusta.

 Mandarina. Llegó para que volviera a sentir el amor más hermoso de todos.

 Tuve un gato y murió de una forma muy repentina. Envenenado. Intentaron revivirlo, pero llegamos tarde. Estábamos corriendo por las calles de noche. Yo no podía correr más. Llevaba  a mi Munchito en brazos y el gemía y gemía. Fue desgarrador. Fue horrible. Una experiencia de lo más dolorosa.

 Mi vida cambió ese día. Ese gato era todo, todo para mí. Y para mi pareja.

 Mi pareja y yo lo enterramos esa misma noche, y el después plantó en su tierra unas lavandas. Yo lo dejé con una abrigo mío. Para mí fue muy fuerte ver el cuerpo inerte de mi amor rendido para siempre en ese agujero que hicimos llorando de noche. Quizás si nos quedábamos llorando sobre esa tierra no iba a hacer falta una pala para hacer un pozo.

 Al día siguiente mi pareja fue a trabajar y yo me quedé como un fantasma en la casa. Lo juro que ese día era un fantasma. Me puse a pintar y a hacer gatos de porcelana fría. Hice un gato azul. 

 Mi amiga llegó y abrió las cortinas. Yo no me había dado cuenta de la oscuridad en la que estaba.

 Por eso cuando Mandarina tocó nuestra puerta fue difícil para mí dejarla entrar. Mi corazón estaba muy hecho mierda. Sin embargo ella estuvo siempre. Esperándome. Y ahora la amo muchísimo. Es mi hija. Mi bebita. El amor de mis días. La amo profundamente. Y estoy dispuesta a perderla con tal de tenerla a mi lado hasta su último suspiro. Lo estamos. 




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